Autora: Laura Esquivel
Editorial: DeBolsillo
Número de páginas: 216
¿Saga o autoconclusivo?: Autoconclusivo
Año de publicación: 1989
Sinopsis:
«Y así como un poeta juega con las palabras, así ella jugaba a su antojo con los ingredientes y con las cantidades, obteniendo resultados fenomenales.»
No siempre tenemos a mano los ingredientes de la felicidad. Tita lo había aprendido desde pequeña, cuando crecía en la cocina con Nacha y se le negaba toda posibilidad de vida propia desde su nacimiento. Pero lo que también aprendió Tita es que los ingredientes no son lo más importante para cocinar un buen plato, sino todo el amor con que seas capaz de hacerlo.
Pero Tita se dio cuenta de que sus platos no solo tenían el poder de deslumbrar por sus sabores y texturas. Su tristeza, su alegría, su deseo o su dolor a la hora de prepararlos se contagiaban irremediablemente a todo aquel que los probaba.
A través de esta alegoría que vincula con maestría los sentimientos y los elementos culinarios, Laura Esquivel conquistó el parnaso de la literatura, construyendo un relato que se asienta en la tradición del realismo mágico, se recrea en la cultura mexicana y que traspasa todo lo anterior para convertirse en una novela universal, una parte del imaginario colectivo, un clásico.
Opinión personal:
¡Hola a todo el mundo! ¿Qué leéis? Hoy os traigo la reseña de una de mis primeras lecturas de octubre: Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Es un clásico mexicano bastante famoso que me ha sorprendido mucho.
Empezando con la edición, la verdad es que esta portada no me gusta mucho. La veo demasiado... ¿cursi? para la historia, y eso que en la novela hay mucho romance.
El estilo de Laura Esquivel me ha parecido extraño. Me explico: sinceramente, le he encontrado fallos. He notado que a veces la narración se me hacía algo confusa, que había escenas algo ilógicas y algunas cosas incoherentes. Pero (y ahí viene lo raro) he disfrutado bastante de la historia. Me ha gustado cómo Esquivel ha centrado todo en las pasiones humanas y la idea del amor a través de la cocina me parece súper interesante.
Tita es la hija menor de la familia De la Garza y está enamorada de un chico llamado Pedro. Cuando él va a pedirle su mano a la madre, Elena, esta le dice que no ya que existe una tradición según la cual la hija menor debe cuidar a la madre hasta el día de su muerte, en ningún caso contrayendo matrimonio o teniendo hijos. Así, Mamá Elena condena a Tita a una dramática historia: Pedro se casará con su hermana Rosaura para estar más cerca de ella, pero todo se hará mucho más complicado.
Con los personajes de Como agua para chocolate he tenido sentimientos encontrados.
Por un lado, Tita, con su sensibilidad y amor, me ha gustado mucho, ya que me ha parecido interesante y bien construida. Lo mismo me ha ocurrido con John e incluso con Mamá Elena, a la cual, aunque no soporto, considero un personaje con bastante profundidad. Asimismo, Gertrudis, la hermana mediana, es un personaje que aporta un par de escenas muy buenas al libro.
Sin embargo, Pedro no me ha convencido en ningún momento. La determinación que toma de casarse con Rosaura para estar cerca de Tita es absurda y sus actitudes posteriores son cobardes y bastante malas. No comprendo por qué Tita seguía anteponiendo a Pedro a otras personas y oportunidades, la verdad.
Respecto a la trama, creo que los tintes de fantasía están bien, pero en ocasiones sobraban un poco. Por otra parte, he adorado la distribución del libro en recetas. No sé cocinar, pero me ha gustado mucho la idea, ya que me ha parecido muy original.
Y en cuanto al romance, aunque como he comentado Pedro no es de mi agrado, no ha dejado de ser una historia que me ha tenido enganchada y con los nervios a flor de piel por saber qué pasará. Creo que con eso lo digo todo.
En resumen, Como agua para chocolate es una novela muy entretenida, rápida de leer y con un par de ideas muy interesantes. Tiene sus fallos, pero la recomiendo bastante.
Puntuación:
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención? ¡Gracias por leer!





